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Fracturas óseas: todo lo que debes saber
Artículo
26/01/2018
Qué son, cuáles son las causas, como tratarlas y como evitarlas

Los huesos son estructuras rígidas que ceden al aplicarles fuerza. Cuando dicha fuerza se detiene, el hueso vuelve a su estado original, así es como funcionan. El problema se presenta cuando la fuerza aplicada a este tejido conjuntivo firme excede su resistencia, entonces se produce una fractura. En muchas ocasiones, esta fractura no se localiza en el lugar del impacto, sino que lo hace en una zona más vulnerable, aunque esté alejada del sitio del traumatismo.

Existen varios tipos de roturas ósea. Por ejemplo, de hueso fracturado sin comunicación con el exterior o fracturas expuestas (en las cuales el propio hueso tiene contacto con el exterior a través de una herida en la piel). Y en numerosas ocasiones, estas fracturas no sólo quedan en simples roturas de hueso, sino que vienen acompañadas de infecciones del éste o del tejido que lo rodea. Incluso causadas por la propia debilidad del hueso, debido a enfermedades como tumores, infecciones, etc.

La gravedad de las lesiones es otro factor que varía en función de diversas causas. El propio dolor, el edema (hinchazón) de la zona afectada o la limitación de movimiento son las manifestaciones más comunes de una rotura de hueso. Y si los fragmentos óseos están desplazados podremos apreciar una leve o gran deformidad del miembro afectado. Dicha gravedad deberá ser determinada por el especialista en todo momento.

En caso de padecer una rotura ósea, es importante inmovilizar el miembro afectado y evitar movimientos en la zona afectada, para evitar daños adicionales a los tejidos de alrededor del hueso. Y, por supuesto, acudir al centro de salud más cercano. También debemos saber que si nos encontramos con una fractura expuesta, deberemos de cubrirla con ropa o sábanas limpias, inmovilizando el miembro para evitar en la medida de lo posible el sangrado y la inflamación.

Una fractura que no haya sido tratada posteriormente tiene una gran probabilidad de fracasar el proceso de curación. Esto puede ocurrir cuando la consolidación del callo óseo queda en mala posición produciendo dolor o limitación de la movilidad al paciente. Para evitar esto, el especialista deberá colocar las partes del hueso fracturado en su posición original. También deberá inmovilizar la zona para evitar que el hueso vuelva a coger una posición errónea. Además de limpiar la zona y explorar la herida, en caso de que la hubiera, mediante un proceso quirúrgico o antibióticos. Para, finalmente, realizar determinados ejercicios de rehabilitación para recuperar la fuerza muscular, la movilidad y la flexibilidad de las articulaciones afectadas con la rotura.

Aunque los huesos no sólo pueden romperse debido a fuertes impactos, también hay enfermedades que los debilitan en gran medida, provocando así el aumento de las posibilidades de rotura. La osteoporosis es una de las enfermedades (junto con la enfermedad de Paget, tumores óseos, la osteomalacia o la Osteogénesis imperfecta) más comunes que pueden producir rotura de tejido óseo. Es importante saber que el hueso es un tejido que se está renovando continuamente, por lo que la osteoporosis (enfermedad hereditaria) se presenta cuando el organismo no es capaz de producir suficiente tejido óseo nuevo. Debilitando así los huesos, volviéndolos frágiles y propensos a fracturarse.

Las cifras de pacientes que padecen esta enfermedad es bastante elevada, en torno a la mitad de mujeres mayores de 50 años tendrá alguna fractura de hueso a lo largo de su vida. Esto es porque la llegada de la menopausia hace que el cuerpo femenino disminuya la producción de estrógenos, la hormona que normaliza el uso del calcio en el cuerpo de la mujer. Por lo que la regulación del calcio se convierte en una actividad difícil para su organismo.

Para evitar todo esto, debemos mantener nuestros huesos sanos. Para ello, el calcio es muy importante, tanto para el crecimiento como para el desarrollo y el mantenimiento de su resistencia. Llegar a una avanzada edad con unos huesos fuertes y resistentes no es difícil si mantenemos una dieta rica en calcio y una actividad física adecuada, estimulando pues la regeneración del tejido óseo. Además, las revisiones médicas ayudarán a evaluar la posibilidad de necesitar algún tratamiento para la osteoporosis o cualquier otra enfermedad relacionada con la calidad ósea de nuestro cuerpo.

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