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Problemas circulatorios: causas, síntomas y tratamiento
Artículo
06/04/2018
El descenso de la presión sanguínea y el debilitamiento directo de la circulación son las principales causas de los problemas circulatorios.
Autor:
Elena Rojas

Cuando la presión sanguínea baja, la circulación desvía la sangre hacia los órganos vitales, estrechándose así los vasos sanguíneos que alimentan a los músculos. En casos en los que dicho mecanismo no es suficiente, el siguiente paso es bajar la presión sanguínea del cerebro. Estos problemas si no son detectados a tiempo pueden provocar un colapso circulatorio, cuya causa es la hipoxia (reducido suministro de oxígeno) cerebral pasajera.

Las causas de los problemas circulatorios pueden ser muy diferentes. Por ejemplo, a veces las enfermedades infecciosas provocan descenso de la presión de la sangre. También pueden ser causados por inflamaciones en el cuerpo, intoxicaciones, lesiones con gran pérdida de sangre, el abuso de las drogas o incluso por trastornos psíquicos. La arteriosclerosis es otra enfermedad relacionada con este tipo de problemas, que se produce cuando las arterias se engrosan y la placa de sangre se va depositando en las arterias, endureciendo hasta que impide el paso de la sangre. Lo que puede provocar un ataque cardíaco, un derrame cerebral o incluso la muerte.

Otra de las causas puede ser las enfermedades renales o diarrea, que pueden provocar problemas circulatorios en el organismo. Al igual que la obesidad que es otro factor que puede provocar un trombo o coágulo de las venas y arterias.

Los síntomas manifiestos de los problemas de circulación son muy variables. Los más frecuentes son el entumecimiento de manos y piernas, calambres en las extremidades, incluso pérdida de la sensibilidad, y la pérdida de fuerza en manos y pies que pueden desencadenarse en varices en las piernas. Dichos problemas circulatorios se presentan en el paciente también con un cambio considerable de la colocación de la piel del rostro, que se vuelve amarillento y las ojeras se acentúan. Incluso se pueden llegar a sufrir mareos o aumento de la sudoración.

Además, los problemas circulatorios pueden ser síntomas secundaros de enfermedades como el trastorno del ritmo cardíaco, infarto miocardio, asma bronquial o embolia pulmonar, entre otros.

El tratamiento de las enfermedades circulatorias es muy variado, dependiendo de cada caso individual. Aunque normalmente, se trata de favorecer nuevamente la circulación de las zonas afectadas. Esto consiste en aplicaciones de frío, colocándolas en alto o realizando actividad física. Un cambio de estilo de vida, donde prime la alimentación equilibrada, el ejercicio físico y se eviten los alimentos con grasas saturadas favorecerá la mejora de estos problemas. Y en caso de que persistan los síntomas se recomienda acudir a un especialista para evitar que deriven en dichas enfermedades cardíacas.

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